A Peter Lim se le agota el crédito



Gran parte de la afición ya se ha cansado de esperar. Está empezando a perder toda la credibilidad que tenía en el proyecto de Peter Lim. Los inicios fueron felices, se cumplían los objetivos mínimos, clasificarse para la Champions League. Eso hasta el momento, ha sido todo un espejismo. El club atraviesa una situación muy delicada. Las críticas referentes al equipo son constantes.
Deportivamente da la sensación de que se va a la deriva. Los resultados no llegan y la hinchada se desespera al ver como el equipo está en caída libre pese a tener un entrenador con cierto bagaje, al ver como en la pasada junta de accionistas, la presidenta, Layhoon Chan confirmó lo que era un secreto a voces: no habrá Nou Mestalla para conmemorar  el centenario del club. Así es, las obras se retrasan. Por si no fuese suficiente, también la  nueva ciudad deportiva anda con líos, pues aún no se dado ni por finalizado dicho proyecto.
Había muchas esperanzas depositadas sobre la figura del magnate de Singapur para que por fin consiguiese la estabilidad en la capital del Turia. Ahora bien, ha sido todo nefasto. Económicamente el club está limitado, y deportivamente las estadísticas están ahí. Aunque sea doloroso de asumir, hoy en día el Valencia lucha por salvar la categoría. Increíble, pero cierto. Hemos de pasado de la normalidad a la sensación de luchar por algo que quizá al Valencia CF no le corresponde. Las alarmas se han encendido. Esos malos presagios vuelven a estar presentes. La temporada pasada era la misma historia. Todo esto es un hecho cruel que cuesta encajar a cualquier aficionado.
No sólo en tesorería el Valencia anda limitado. Prueba de ello ha sido que este verano se ha tenido que hacer una reducción de fichas importantes. Sin sponsor principal desde la llegada del magnate singapurense y sin pasaporte europeo, las fuentes de ingresos se reducen. Tanto es así, que  el club che está luchando por no pagar su deuda con la Unión Europea, una deuda de 20,04 millones. Con la cautelarísima concedida, el club se mantiene a la espera.
Aunque llegó tarde, pero parece que con Suso García Pitarch quiso volver reconstruir la secretaría técnica que tan bien funcionaba con Rufete al mando. Todo tenía una coherencia. Hasta que le cedió pleno poder en la dirección deportivo al ex entrenador Nuno. Este, junto a Jorge Mendes, confeccionó la planificación deportiva. Hasta el momento  la nota de Suso es un  suspenso, ha confeccionado una plantilla corta y el equipo tiene que acudir al mercado.
Más preocupante es cuando el dueño se encuentra a miles de kilómetros de la empresa y la imagen no es la idónea. Este es el caso del Valencia CF. Si clasificar al equipo para Champions merece una celebración tan efusiva como se hizo en su momento es para hacérselo mirar. Por historia debería suponer una obligación. Si repasamos la última vez que vino a su palco en Mestalla pasan meses.
Peter Lim debe de de entender que un club de fútbol necesita constancia, cuidado y sacrificio. Con gente de fútbol a su alrededor que conozcan la casa. La realidad es todo lo contrario, con un dueño que vive a miles de kilómetros de aquí apenas habla para los medios entre otros muchos aspectos. Ha pasado de ser aplaudido a ser pitado. Es para hacérselo mirar.

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